Una lucha dividida: la ley para los pasajes gratis crea discordia

Entre la población costarricense de Personas con Discapacidad (PCD) han surgido en los últimos días opiniones divididas debido al proyecto de ley que pretende eximir a esta población del pasaje de autobús.

Para muchos, esto ha representado un gran logro en la interminable lucha para la inclusión social de esta población, pero existe una minoría que lo considera más bien un retroceso enorme en dicha lucha.

Incluso las rencillas por opiniones variadas no se han dejado de presentar en los últimos días, entre la población que se beneficiaría eventualmente de la promulgación de una ley como estas.

Por ejemplo, Daniel Contreras, que actualmente es uno de los representantes de la Selección de Fútbol para Ciegos de Costa Rica, escribe en Facebook que la ley no les afecta en nada, pero más bien beneficia a “los compañeros que sí ocupan la ayuda”.

Como él, muchas personas con discapacidad que actualmente no cuentan con las condiciones económicas idóneas, debido a que no tienen empleo u otros incentivos como formación académica o técnica, se han manifestado a favor de la aprobación de la ley. De acuerdo con algunas opiniones en diversas redes sociales, definitivamente el Estado debe procurar la igualdad de oportunidades, y creen que esta ley cumple con este principio.

Para una minoría de las PCD, por otra parte, el proyecto de ley traerá más desventajas a largo y corto plazo, como lo son el aumento de la discriminación por parte de los choferes de autobús y los usuarios y el fomento y la consolidación de estigmas sociales discriminatorios.

En un posible escenario, según plantean, este tipo de ley provocaría que los choferes de autobús no se detengan al ver a una persona con discapacidad en una parada, e incluso malos tratos, como ocurre en el caso de los adultos mayores. Además, el hecho de que los usuarios sean los que financien los pasajes de las PCD, crearía disgusto entre la población que cuenta con menos recursos económicos, que por lo general son los usuarios de autobús.

Así incluso lo explicó Luis Diego González, vocero de la Cámara Nacional de Autobuseros, cuya visión era antagónica a la hora de defender la posición de sus representados.

“En este país uno de los problemas es una muy alta motorización y los dueños de carros no están implicados en este tipo de subsidios, sino que es una carga a la gente con más consciencia del transporte público y que tienen menos recursos”, comentó.

Por ejemplo, Alonso Mora, quien es un usuario de silla de ruedas, criticó esta iniciativa, además de a las adaptaciones técnicas en los automotores, que califica como poco óptimas.

“A veces tengo que dejar pasar dos o tres buses porque no les sirve la rampa, entonces el hecho de que lo exoneren, me parece una vergüenza. Si no recibimos un buen servicio pagando ya yo no contaría como un usuario sino como que me están haciendo un favor”, declaró.

Asimismo, personas como Alexa Torres, profesora de español y quien presenta una condición de discapacidad visual, alegan que el proyecto de ley genera una discriminación positiva que, lejos de incluir a las PCD a la sociedad, las sigue excluyendo aún más y alejando de su desarrollo integral. Esto, en causa y efecto, seguiría consolidando estigmas sociales que afectarían a futuro a las personas con discapacidad, y altera la lucha social que siempre los ha caracterizado.

El proyecto, en primera instancia impulsado por el Diputado Oscar López, del Partido Accesibilidad Sin Exclusión (PASE), y archivado en el expediente 19623, tiene como objetivo exonerar de la totalidad del pasaje a todas las personas con discapacidad del país, bajo el argumento de que el “Estado debe promover, proteger y asegurar las condiciones idóneas para el goce pleno y de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas con discapacidad”.

De acuerdo con los legisladores, y como se menciona en la ley, la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) deberá hacer un ajuste tarifario para sostener el beneficio, tal como se realizó en 2006 para la exoneración de pasajes a personas adultas mayores. El porcentaje de ajuste propuesto es de un 0,5% sobre el costo de cada pase pagado por todo usuario de este transporte público colectivo.

Actualmente, el proyecto fue dictaminado por la comisión legislativa encargada de los asuntos de discapacidad y espera ser votado en primer debate.

Desde hace muchos años, diferentes luchas sociales han caracterizado a la población de personas con discapacidad de este país, logrando para sí pequeños, aunque significativos, avances.

Todo comenzó en aquella lejana década de los años cuarenta. En Europa, el sonido de bombas, metralletas y aeronaves de combate resonaban en las principales ciudades. Berlín, Cracovia, París, Londres yacían sumidas en la más terrible guerra de todos los tiempos, entre miles y millones de fallecidos y combatientes caídos. Y todo por sostener y combatir una ideología de odio, la discriminación encarnizada por motivos de raza y diferencias de pensamiento. Irónico, si ponemos en perspectiva lo que quizás, en el momento que una bomba reducía a escombro una escuela en Polonia, ocurría en una pequeña casa de madera en el humilde barrio González Lahman en San José de Costa Rica. Todo gracias a la iniciativa de un hombre: Fernando Centeno Güell.

Esta es una historia de superación de miles de barreras, una historia de luchas interminables, por sostener una idea, una ideología: la ideología de la inclusión social para las personas con discapacidad en Costa Rica.

Fue el profesor Centeno Güell, junto con un pequeño equipo de maestros, el primero en incluir en un sistema educativo a las personas con discapacidad en Costa Rica, con la creación de la primera escuela de enseñanza especial del país que hoy lleva su nombre, tal como lo evidencia la Editorial Costa Rica. Sus estudios realizados en España sobre pedagogía especializada en los años treinta le permitieron concretar años después el sueño de traer educación a la población menos privilegiada de ese momento. Su convicción siempre fue la de dar las herramientas académicas y manuales a los niños con discapacidad para que se desarrollaran y se sintieran incluidos en la sociedad, por medio de la realización de algún trabajo o la continuación de estudios superiores. La escuela fue creada por decreto ejecutivo en 1940 y, posteriormente, el decreto se ratificó en la Asamblea Legislativa en 1944, bajo la ley 61 que declara de interés público a la educación de niños con discapacidad.

En su libro “Policromía de la ceguera infantil”, Roberto Sancho, periodista y escritor no vidente, narra por medio de los relatos de diferentes testigos cómo se fue desarrollando y creciendo la escuela. Se instaló de primero en el Barrio González Lahman, sin embargo la casa donde funcionaba fue solicitada por su dueño unos cuatro años después. Por ende, en 1945, la escuela fue trasladada a Guadalupe de Goicoechea, donde está ubicada actualmente, y dos años después se inauguró la planta de deficientes visuales, que contaba con un internado, y que se construyó con fondos de la postguerra. Uno de los antiguos estudiantes, Walter Monge, cuenta cómo en esos años los niños ingresaban a la escuela y comenzaban a aprender diferentes oficios, a leer, a escribir en Braille, tocar instrumentos musicales, etc.

A pesar de que los niños y adolescentes con alguna discapacidad tenían esta opción de estudio, las oportunidades en los años ulteriores para conseguir un empleo eran mínimas, si no inexistentes. Otro de los entrevistados en el libro de don Roberto Sancho, don Omar Chacón, narra en el libro cómo las pocas oportunidades de desempeñar su oficio no les dejaban a algunos ninguna otra opción más que la mendicidad.

“Vea qué raro, no había pensión para nosotros, si alguno salía a tocar [algún instrumento musical] a la calle, en la escuela lo censuraban, y si se ponía a pedir limosna, la escuela no intervenía para nada”, relató don Omar.

Esto incluso dio paso a que entre los mismos ciegos, y otras personas con discapacidad, se dieran a la tarea de crear asociaciones para pedir dinero en las calles. Era una salvaguarda para garantizar el sustento a las personas con discapacidad en los años cuarenta, cincuenta y hasta los sesenta. Como comentario final, sin embargo, el señor Chacón menciona que “algunos de los ciegos que empezaron en la escuela fueron abriendo el camino para que la persona ciega, que no era inválida, fuera vista como un ser humano”.

Y definitivamente así era. Para algunos, previo a la creación de la escuela, presentar una condición asociada a discapacidad era casi infrahumano. Incluso para algunas familias era una vergüenza tener un miembro “enfermo”, “lisiado”, “discapacitado”, como cuenta don Jaime Herrera, otro testigo de los inicios de la escuela Centeno Güell, que relató que en el internado había niños que venían de familias que los encerraban en un cuarto por pura vergüenza e ignorancia.

Poco a poco, no obstante, las condiciones fueron mejorando, primero con la inclusión educativa, que en realidad era la base de todo. La escuela siguió funcionando, con algunas deficiencias en su estructura académica, sí, pero con suficientes fondos para llegar a más estudiantes de múltiples localidades del país. Gracias a esto, algunos estudiantes ya egresados pudieron alcanzar estudios superiores, más que todo a partir de la década de los setenta.

Don José Guillermo Gutiérrez, que de Dios goce, contaba en el libro antes citado cómo a partir del año 1972 se creó en la Universidad de Costa Rica (UCR) la asociación de ciegos y, también, años más tarde, se creó una asociación de estudiantes con discapacidad. De voz propia, don Roberto Sancho explicó por medio de un audio de WhatsApp, cómo fue evolucionando el examen de admisión a partir de los años ochenta, ya que previo a esto las PCD ingresaban a la universidad sin necesidad de hacer el examen. Tras múltiples pruebas, se dictaminó que la mejor forma de aplicar el examen era de forma individual, y en 1982 se utilizaron grabadoras para aplicar el examen a los ciegos. La UCR ha graduado desde esos años a varias personas con discapacidad y ha mejorado sus ayudas sistemáticas para que las PCD tengan un acceso más igualitario a la educación superior y puedan obtener un título profesional. Hoy en día, el Centro de Asesoría y Servicios para los Estudiantes con Discapacidad (CASED) funciona en la UCR para brindar todo tipo de ayudas a las poblaciones estudiantiles que requieran adaptaciones y adecuaciones curriculares, trabajando en conjunto con las unidades académicas de la institución y con el SIBDI (Sistema Institucional de Bibliotecas, Documentación e Información) para garantizar el acceso a los materiales didácticos, esto gracias a la lucha ardua de muchos estudiantes con discapacidad y entidades anuentes al cambio.

Entre los años ochenta y noventa, ya existía una mayor voluntad por medio de algunos grupos de la sociedad por brindar oportunidades de superación e inclusión a las PCD, sin embargo se necesitaba una guía, un orden que diera una estructura jurídica a la inclusión social.

Fue así que en 1996 la Asamblea Legislativa decretó la aclamada ley 7600 para la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad y, aunque fue ratificada hasta 1998, constituyó las bases para la creación y el fortalecimiento de la equiparación de oportunidades para esta población. Desde ese momento, toda institución de educación, tanto pública como privada, debería garantizarles el acceso al estudio, el Estado debería procurarles empleo, todo espacio público debería estar adaptado para sillas de ruedas, incluyendo el transporte público, y toda persona con discapacidad podría tener acceso a servicios de salud. Aunque hoy en día la ley no se cumple a cabalidad, ha mejorado definitivamente la calidad de vida para las PCD. Y hoy luchan, desde que se levantan hasta que se acuestan, por hacer cumplir la ley y por demostrar a la sociedad de lo que son capaces.

Otro de los pequeños pero grandes logros, y más reciente, fue la promulgación en 2010 de la Ley 8862 para la Inclusión y Protección de las PCD en el sector público, la cual ratifica que en el sector público se deben reservar no menos del 5% de las plazas vacantes para ser cubiertas por esta población. Esto ha garantizado que en los últimos años más no videntes, sordos, parapléjicos, etc., hayan conseguido trabajo: el caso más reciente, la profesora Semiramis Calvo, graduada de la Universidad Latina de Costa Rica, quien esta semana fue notificada por el Ministerio de Educación para avisarle que se le había asignado una plaza en Cañas, Guanacaste, para dar clases de inglés en una escuela. “Yo no lo podía creer, tuve que revisar varias veces para ver si era que había un error”, comentó con una gran sonrisa en su rostro.

Como ella, muchas personas gozan hoy la dicha de poder llevar el sustento a sus casas y de desarrollarse socialmente. Esto, sin duda, ha constituido para la mayoría de personas con discapacidad, un logro de magnitudes épicas, a pesar de que todavía queda mucho por hacer en la empresa privada, y para instaurar bases de inclusión social en algunos sectores de la sociedad que aún no comprenden la importancia que esto tiene.

Aún existen muchas personas con discapacidad que recurren a la mendicidad para procurar su sustento, muchos que ni siquiera han podido estudiar, otros que no saben leer Braille, signar o utilizar un bastón guía, pero al menos ahora es más probable que estas personas puedan mejorar su calidad de vida que hace 70 años. Desde luego, aún se debe garantizar que estas ventajas lleguen a toda la población.

Don Fernando Centeno Güell, mientras rondaba la escuela en Guadalupe, hace unos 60 años atrás, quizás soñaba con un futuro así para sus “chiquitos”, quizás creía en que la vida en algún momento le retribuiría el ver personas con discapacidad trabajando, siendo profesionales, ganándose su propio sustento, y así fue, aunque aún haya tanto por hacer. Nunca quizás lo imaginó, pero sin duda, su legado ha sido uno de los más importantes que nunca nadie haya dejado en este país. Y para muchos, la guerra continúa, no una guerra por mantener un ideal de odio, sino de no discriminación y humanismo. Aún hay mucho por lo que pelear, muchas metas que alcanzar, metas que de alguna forma hagan entender a la sociedad la valía de una persona con discapacidad.

 

Nota: Algunas de las fuentes y testimonios fueron tomados de algunos comentarios de Facebook o de noticias de algunos medios como La Nación. Reconozco la autoría de ellos, por tanto que se entrecomillan.

INCLUSIÓN DISCRIMINATORIA: UN DISCURSO FUNESTO

Hoy, les vengo a hablar de otro Oscar, que no son los premios que se transmiten en este momento en TV. Les vengo a dar mi opinión del “excelso padre de la Patria de los ciegos, el Polifemo de la Asamblea Legislativa”: Oscar López.

Sé que esto podrá estar un poco outdated, pero era imperativo postearlo, ya que intenté que fuera posteado en un medio de circulación masivo hace una semana, pero no hubo éxito. Continue reading “INCLUSIÓN DISCRIMINATORIA: UN DISCURSO FUNESTO”

Describamos, describamos, no cuesta nada

Buenos días, estimados blogueros.

Este es un excelente 2 de mayo para seguir hablando un poco más acerca de la discapacidad, pero en otro ámbito.

Ayer les compartí una entrada acerca de la discapacidad visual y el amor, de ciertos mitos que existen en torno a este tema, y que les invito muy cordialmente a leer.

Pero hoy, basándome en otra publicación que leí ayer, quiero instarlos, más que todo, a que comencemos a hacer nuestra esta práctica que será muy beneficiosa para nosotros. Para todos. Porque los sentidos están de por medio, esas ventanas hacia el mundo que todos poseemos.

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Como abejones de mayo: Sobre ceguera y el amor

Hola, estimados lectores y blogueros.

Hoy, entre tanto primero de mayo, diputados, alcaldías, etc., vengo a quizás desviar un poco el foco de la atención. Es mejor que pongan atención a este post y no a cierto diputado ciego, por favor.

Traigo un tema que es de gran importancia, al menos para mí, como persona con discapacidad visual. Desde hace varios días, este tema me viene zumbando en el oído como uno de esos molestos abejones de mayo que se estrellan contra los bombillos y mueren. Sinceramente necesitaba expresar lo que siento en este respecto.
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How a Legally Bling Person Sees the World

Hello, today I bring to you this long story. It’s been translated from Como percibe el mundo alguien legalmente ciego. I’ve also made some modifications to the English version, but the essence doesn’t change.

I share this with you because there are much ignorance about how we, blinds, survive in this world. I’m not telling that you’re ignorant in a derogatory way, but I really hope this comes handy to you. Get on it!

It will take you 20 minutes, approximately.

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Como percibe el mundo alguien legalmente ciego

Hola, estimables lectores. El día de hoy les traigo esta entrada que creo les va a interesar, tal vez por curiosidad, tal vez por sed de conocimiento. Pero pienso que es un tema muy importante y que posiblemente puede generar incertidumbre en ustedes. Y para mí es un placer brindarles este conocimiento, traído desde mis experiencias personales. El tema es titulado:

 

COMO PERCIBE EL MUNDO UNA PERSONA LEGALMENTE CIEGA

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Hombre ciego elegido como la primera persona para probar el vehículo autónomo de Google

Traducción: bryner Villalobos Leiva. Jueves 11 de febrero de 2016 – San José, Costa Rica.

Un hombre ciego se convirtió en la primera persona elegida para dar un viaje de prueba al vehículo autónomo de Google, luego de que el gobierno federal redefiniera el concepto de lo que significa ser un conductor el miércoles pasado.

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