INCLUSIÓN DISCRIMINATORIA: UN DISCURSO FUNESTO

Fotografía del diputado Oscar López

Hoy, les vengo a hablar de otro Oscar, que no son los premios que se transmiten en este momento en TV. Les vengo a dar mi opinión del “excelso padre de la Patria de los ciegos, el Polifemo de la Asamblea Legislativa”: Oscar López.

Sé que esto podrá estar un poco outdated, pero era imperativo postearlo, ya que intenté que fuera posteado en un medio de circulación masivo hace una semana, pero no hubo éxito.

 

En una entrevista realizada a Oscar López el pasado miércoles 15 de febrero, el diputado se empeñó en proferir más escarnios hacia diferentes actores políticos del actual gobierno que responder de manera convincente las interrogantes del señor Randall Rivera, director de Noticias Monumental. Aunado a esto, y aún más grave, dejó entrever la clase de persona que está a la cabeza de un partido que se dice ser “sin exclusión”.

En cierto momento de la entrevista, al responder sobre una interrogante sobre el proyecto de ley que impulsa para eliminar tareas y trabajos extra clase, y ante los comentarios del viceministro de la presidencia Luis Paulino Mora, se refirió a que las críticas hacia su persona y hacia sus propuestas de ley solamente podían “ocurrir en dos lugares: en Mongolandia y en Costa Rica”. Ante esto, el señor Randall le preguntó sobre la existencia de un país llamado así, por lo cual se corrigió diciendo que se había referido a Mongolia. No hay que ser muy letrado para comprender realmente la implicación de sus palabras, tanto a la hora de decirlo, como al corregirse. Bien sabido es que, coloquialmente, se ha utilizado en Costa Rica el término “mongolo” para referirse despectivamente a una persona con discapacidad (PCD) cognitiva. La interpretación discursiva es sencilla debido a la connotación social del término; se refirió a que solo ocurre en “países de tontos”. Y es que en la misma entrevista, al inicio, el diputado indica que “la ideología del PASE es de un humanismo cristiano” y que además es “un partido muy abierto en el que no se le ponen restricciones a la gente”: en fin, un partido inclusivo, libre de prejuicios, enfocado en ayudar a las PCD y a los adultos mayores. Resulta ser contradictorio, no obstante, gracias al pobre manejo de la libre expresión que tiene el diputado.

A nivel comunicativo, claramente, una persona que es líder de un partido con tales características no debe darse el lujo, de esa forma, de deprecar en contra de figuras políticas, de minorías como la población LGBTI, debido a sus referencias sarcásticas hacia las preferencias sexuales, y, lo que es peor, de sus mismos pares, de las PCD, utilizando al aire referencias viles a las personas con síndrome de Down. Es una falta de respeto y un insulto para todas las PCD de este país y del mundo, aunque no solamente para ellos y ellas. Sus palabras afectan directamente la imagen que el común social se crea alrededor de los ciegos, además de socavar la imagen y la reputación del mismo partido. ¿Quién puede tomar con seriedad a un partido o político que clama por igualdad cuando en su mismo discurso hay discriminación? ¿Qué se puede pensar de alguien que habla de esta forma y que por otro lado anuncia que estudia una maestría en derechos humanos?

Por esto alzo la voz al aire en nombre de la gran mayoría de no videntes costarricenses, quienes nos sentimos insultados y transgredidos cada vez que Oscar López es partícipe de algún escándalo mediático como este.

Además, es el sentir de muchos de nosotros, no videntes, que normalmente Oscar López utiliza la cultura del pobrecito para obtener notoriedad y, por qué no, lograr impulsar algunos proyectos de ley. Sin embargo, como antes mencioné, esto crea estigmas sociales, los alimenta, y por ende los hace prevalecer. De esta forma, la sociedad nunca nos verá como individuos capaces, que pueden aportar a la sociedad, que, con las herramientas necesarias, pueden ser igual o mayormente productivos que personas sin discapacidad. Por ejemplo, hace algún tiempo, el diputado luchó porque pasara un proyecto de ley para exonerar a las personas con discapacidad de los pasajes de autobús. Mal, desde el punto de vista de muchos ciegos, ya que esto fomenta la cultura del pobrecito. Lo ideal sería luchar por mayores y mejores oportunidades académicas, educativas y laborales para nosotros, no para darnos un incentivo, a manera de limosna, para que no molestemos por un rato. Esa visión del ciego mendigo, consumido en la pobreza máxima, escondido en una habitación y analfabeta, es la que no queremos que la sociedad siga teniendo. Creo que esta realidad se comenzó a superar desde los años cuarenta con el gran trabajo y aporte del doctor Fernando Centeno Gwell. Sin duda alguna, denigra la integridad de nosotros los ciegos que luchamos, día con día, por demostrar nuestra valía y que somos capaces.

El señor diputado, a pesar de que ha hecho trabajos notables en la Asamblea Legislativa, retrocede en esta empresa. Retrocede al proferir comentarios como los del Matices del 15 de febrero; retrocede al publicar en redes sociales fotografías comprometedoras de su imagen como “padre de la Patria”; retrocede al hacerse la víctima al aire en programas radiofónicos; retrocede al no tomar en cuenta la opinión de sus pares menos privilegiados; retrocede al no tener respeto ni de su mismo partido, al no manejar bien su reputación como jefe de fracción; y retrocede al no tener control o manejo inteligente de sus relaciones públicas.

Se jacta en decir que en Casa Presidencial “no hay buenos interlocutores” y de que algunos políticos “desangran al pueblo con sus opiniones”, pero, señores, Oscar López no es un buen interlocutor. Y, aún más grave, desangra a aquellas personas por las cuales debe luchar como Padre de la Patria con sus acciones. Su discurso, además de que no es controlado ni premeditado, es pura demagogia política.

Merecemos, a ciencia cierta, una disculpa pública por la referencia discriminatoria durante esta entrevista, tal y como lo hiciera el director Randall Rivera, tanto al aire como en Twitter, aunque lo haya hecho sobre la corrección del comentario del diputado, que al final de cuentas fue un escape convertido en un tiro por la culata.

La esencia de la libre expresión es decir lo que quiero, pero ser responsable de mis palabras.

Usted, señor Oscar López, es igual que cualquier persona, estoy de acuerdo, y yo lucho por que se me vea igual que cualquier otro también, pero no está en la misma condición político-social que todos nosotros; es un diputado, un representante de nosotros en el gobierno, alguien responsable de velar por los intereses de aquellos a quienes representa. Créame, señor, que nosotros los ciegos no estamos interesados en que se nos vea con ojos de lástima, ni de repulsión, ni ser objetos de crítica, como lo es usted al no saber manejar su discurso ni medir el peso de sus palabras y acciones.

 

NOTA: Quien escribe no es cualquier papanatas. Primero que todo, es un ciudadano, libre de expresar su opinión, y quien se ha sentido, junto con muchos de sus compañeros ciudadanos en las mismas condiciones, irrepresentado. Y segundo, es un profesional, quien ha estudiado en gran medida comunicación, destrezas discursivas y oralidad, bachiller en inglés, estudiante de periodismo… no alardeo, solo aclaro.

 

Aquí el video de la entrevista hecha al diputado en Monumental.

 

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