Como percibe el mundo alguien legalmente ciego

Hola, estimables lectores. El día de hoy les traigo esta entrada que creo les va a interesar, tal vez por curiosidad, tal vez por sed de conocimiento. Pero pienso que es un tema muy importante y que posiblemente puede generar incertidumbre en ustedes. Y para mí es un placer brindarles este conocimiento, traído desde mis experiencias personales. El tema es titulado:

 

COMO PERCIBE EL MUNDO UNA PERSONA LEGALMENTE CIEGA

¿Qué percibo?

Difícil sin duda es describir el entorno para alguien cuyos sentidos yacen limitados en la pequeña inmensidad de su existencia, mas, como si por gracia divina fuese, existen maravillas de la naturaleza en las que desde esa pequeñez se pueden desarrollar un sinfín de habilidades y cualidades dignas de seres insólitamente inhumanos. Y es que sin entrar en temas sociales, la verdad es que en muchos ámbitos nos consideramos, o hemos sido enseñados a considerarnos, seres inhumanos o, prácticamente, inexistentes o invisibles. Y esto no es porque yo lo crea así, bueno, al menos no en un 99,99 %. Mas ese no es el tema.

Pero, ¿cómo siente una persona que se supone está ahí y no está?

Es como ser un ente paranormal enfrascado en una constelación de un sinfín de objetos y cosas inalcanzables para él. Es como formar parte de un tablero de ajedrez ya luego de haber sido derrotado. Es como estar sumergido en el océano volando como un ave en el atardecer. Es ser y no ser.

¿Por qué?

Porque tú, yo, él, ella, nosotros, vosotros y ellos, todos, vivimos en un mundo ajeno a lo táctil, ajeno a lo audible, ajeno a lo perceptible por el olfato, ajeno a lo degustable, ajeno a lo paranormal o a lo que se sale de nuestro conocimiento consciente y palpable. Todos, nosotros, vivimos en un mundo mayormente visual. Todo, casi casi todo, entra por la vista. De ahí que las apariencias hayan llegado a formar una parte fundamental del motor que hace caminar este mundo actual. La publicidad, el arte, el cine, la televisión, el periódico, la tecnología, la belleza física, el deporte, todo, todo tiene sus bases en lo visual. Y para una persona que es ajena a lo visual como yo, todo se puede llegar a complicar un poco cada día más. Sí, cada día más, gracias a los increíbles y geniales avances de la tecnología, la industria, la ciencia y todo aquello que hace que nuestro mundo crezca hacia un futuro de exorbitante incertidumbre. Incertidumbre que para mí es aún más incierta que incluso mi vida después de la muerte, si es que la hubiese.

¿Y qué hay con la incertidumbre?

La incertidumbre es solo un motor que, al igual que la ciencia hace avanzar el mundo, me hace a mí querer descubrir mi propio mundo, o al menos darle una forma que se adapte a mi realidad diaria. Y es que, gracias a la providencia, el mundo todavía no es totalmente propiedad de un ojo gigante que gobierne sobre todo y todos. El mundo es para mí una inmensidad de cosas que quedan aún por aprender, por descubrir, por llegar a alcanzar, a pesar de todas las adversidades inciertas.

¿Pero cómo?

Es aquí en este punto en el que quisiera introducir a mis amigos, los sentidos. Sentidos que, al ver que carecen de cierta parte fundamental, han aprendido a desenvolverse con mucha autosuficiencia. Es aquí, en el momento de descubrir el mundo, cuando mis sentidos entran en escena y se convierten en los grandes protagonistas de esta aventura mía que llamo vida, de esta película rodada desde el momento en el que me levanto, y hasta el momento en el que el inconsciente le gana la batalla campal a mi consciente cada noche, yaciendo en mi lecho de descanso. Pero siendo muy, muy sincero, no creo a un 100% que los sentidos duerman mientras el mundo consciente yace apagado, vencido por el inconsciente que pretende transportarnos a un mundo desconocido. Es por estos dos motivos fundamentales que quiero presentarles a mis sentidos, porque son muy perfectos. Y hay más de cinco, sépanlo.

¿Presentarlos? ¿Cómo?

Quizá debería comenzar con una pequeña cronología de su actividad desde el primer momento en el que mi oído, tal vez agudo, percibe el trinar de un pájaro que canta desde un lejano árbol en la mañana, y dejarlos, a ellos, que sean quienes se den a conocer. Sí…

OÍDO: Despierta, Bryner, ya es de mañana. Escucha, escucha, es un pájaro “tito fue”, cantando, canta desde lo alto. Seguro está subido en un árbol, mirando hacia el sol naciente, dando serenata a alguna pájara a la que ama. Vos deberías hacer lo mismo alguna vez.

OLFATO: ¿Qué huelo? Ay, Bryner, deberías levantarte y bañarte. Esta almohada apesta a baba seca. O mejor deberías aprender a dormir con la boca cerrada alguna vez.

TACTO: Hummm… todo el cuerpo se siente bien… ¡Qué rico quedarse un rato más acostado, Bryner, lo suave y caliente de este colchón, las cobijas y esa almohada que abrazás siempre se sienten muy cálido y agradable. Así debe de sentirse dormir en una nube.

OÍDO: Ya, silencio ustedes dos. Que Bryner quiere escuchar a los pájaros cantando en las ramas altas del poró. ¿Escuchás, Bryner, el ambiente citadino? Sé que estamos a más de seis kilómetros del centro de la ciudad, pero desde aquí puedo escuchar el bullicio ambiental que todo ese movimiento de vehículos, gente y la respiración todavía reticente de la madrugada fría crean en el ambiente suburbano mañanero de donde vivís, Bryner. Oigo el tren, el tren urbano. A veces lo puedo escuchar desde aquí en las mañanas o en las tardes, obvio cuando no hay mucho ruido en el barrio e incluso esos sonidos amplificados lejanos son perceptibles: los pitos de los carros, uno que otro freno de motor de algún furgón, quizá un avión que pasa a la distancia, la respiración de una ciudad… y desde luego lo más cercano: los pájaros… los carros que venden huevos… ¡A las 6:30 de la mañana! ¡Inadmisible!

OLFATO: Vos sí que hablás mucho, oído… ¿Será porque vos realmente sos el más activo? No sé, Bryner, pero me huele como a que ese oído debe estar un poco sucio… y me huele como a que alguien comió frijolitos anoche… ¿verdad? No, Bryner, no vos, alguien cercano… jiji.

VISTA: Mmm… ¿por qué no dejan dormir, ustedes? Buenos días a todos. Ay… Vamos a ver qué hay, los ojos se abren vagamente… percibo luz, definitivamente es de día. Ese color grisáceo de las cortinas sobre nosotros solo puede significar que el clima no ha mejorado. Es una mañana obscura. Este cuarto está en penumbras. Solo distingo el contorno claro que dibuja el marco de la ventana sobre lo negro de la oscuridad del cuarto… No quiero ver nada más… Ah, sí, confirmado que es de día… Buenas noches.

TACTO: Oh, Vista, distraída… dijo dos veces que era de día… jajaja. Ay, ¡qué cama tan calientica! Y qué frío hace hoy… estos días de frente frío han estado fuertes… suerte que decidiste ponerte suéter anoche, Bryner. Pero el cuerpo ya se siente incómodo en esta posición, date la vuelta, Bryner. Y no soltés la almohada. Sinceramente es una de las más grandes fuentes de calor. Yo sé, yo sé, Bryner, que mejor sería una fuente de calor un poquito más… viva… pero ya vendrá. Jijiji.

OÍDO: No molestés a Bryner, Tacto, dejalo decidir qué hacer por el momento… Hummm… Escucho, escucho pasos afuera en la calle (gente yendo a agarrar el bus), escucho perros ladrando a la distancia, escucho aún a varios pájaros cantándole al frío, escucho un bus que va pasando… pobre gente, la dejó el bus… bueno, pero pasa otro ahorita dentro de 15 minutos. Escucho la alarma de algún carro de policía, tal vez, a lo lejos… este barrio no cambia. Escucho las campanillas del móvil que cuelga en el balcón de los vecinos del frente… están alborotadas, hace mucho viento hoy… los techos traquean. Escucho… escucho… escucho… escu… zzz.

¿Qué pasó?

Llega el momento, luego de esa fugaz intervención de mis sentidos, en el que ellos dejan de ser conscientes para transformarse en algo más místico e incomprensible. Llegan a convertirse en sentidos inconscientes mientras duermo. Y créanme que esto sí puede suceder. Incluso pueden llegar a ser sentidos semiconscientes. Porque así es la naturaleza del ser humano. Así es aunque ustedes no lo crean, o aunque ustedes no lo hayan notado, tal vez por estar tan sumidos en ese mundo de visuales placeres. Y a nadie culpo. A pesar de que a mi persona le es limitado su sentido visual, aún puedo disfrutar de al menos un 25 o 30 % de él. Y todo aquello que he podido ver, en la pequeñez de la habilidad de mis hermosos ojos mieles, me ha maravillado, me ha encantado y me ha enamorado. Y es que la poca vista de la que hoy disfruto sí es fundamental a la hora de vivir dentro de mi mente mientras duermo. ¿Alguna vez se han hecho la pregunta cómo sueña un ciego? ¿Se la han hecho a un ciego? Yo sé que por lo menos ustedes sí se la han hecho a ustedes mismos… y que tal vez por miedo o porque nunca han tenido la oportunidad de hacerlo no lo han hecho. Pero vamos, acérquense a la persona invidente, que nosotros no mordemos. Yo, al menos, no… y me alegra mucho saber que la gente quiere saber. Creo que esto les va a interesar.

¿Cómo sueña un ciego? ¿Cómo sueño?

Zzz

OÍDO: zzz zz zzz – Hummm, esto es raro… Sonidos incomprensibles y lejanos. Oigo voces. Voces de personas que Bryner conoce o que tal vez no. Reconozco una voz… Sé quién es la dueña de esa voz. Pero hay otras… son hombres, hombres y mujeres, gente joven. Es algún lugar donde se reúnen personas jóvenes. Pareciera ser así… y esta muchacha está cerca. ¿Vista? ¿Estás ahí?

VISTA: Sí, Oído, estoy aquí… Legítimamente Bryner está en lo que parece ser un aula… me recuerda a las aulas antiguas del liceo donde Bryner estuvo cinco años de su vida, hace mucho tiempo. Hay ventanas altas por donde entra mucha luz. Pero la imagen es difuminada y borrosa. Todo parece estar como en escala de grises. Solo percibo el rostro y el torso de una persona. Es una muchacha joven a quien vos, Oído, ya le reconociste la voz. Yo en realidad no la reconozco por lo que veo, ya que solo veo que es una muchacha joven de rostro alegre, blanco… o quizás se ve muy blanco porque está directamente bajo la luz que emite la ventana del lugar donde Bryner está en este sueño. Es incierto… pero parece que ella está muy, muy cerca. Demasiado diría yo.

OÍDO: Gracias, Vista. Yo oigo que Bryner cruzó unas pocas palabras con la muchacha. Solo con ella, a pesar de que hay mucha gente, o bueno eso parece, a su alrededor. Pero no oigo muy bien qué pasa. Tal vez Tacto nos ayude.

TACTO: Jummm… esto está muy interesante, mis queridos Oído y Vista, porque resulta de que Bryner siente en este sueño el calor del cuerpo de esa muchacha que ustedes dos identificaron muy cerca de él. Está abrazándola. Siente los contornos de su cuerpo. Siente su boca húmeda unida a la de él. Con una mano siente su cabello, que es liso y largo. Qué bonito se siente… es muy agradable. Una sensación muy agradable que Bryner no siente hace mucho tiempo… o que realmente no está seguro de haber sentido conscientemente alguna vez.

GUSTO: Bryner percibe un sabor indescriptible para mí… el sabor de un beso. ¿Cómo es el sabor de un beso? Eso depende de muchos factores: si ambos se lavaron los dientes, si ambos no se los lavaron, si el amor es mucho como para que ese beso sepa a flores (sabor subjetivo), o si de verdad el sabor es desagradable. En este particular caso, les cuento, es de mucha satisfacción, es el sabor del triunfo. No es un sabor tangible a un 100%, pero Bryner quiere describir, en este sueño, al sabor del beso como muy, muy dulce. Debe de haber sentimientos de por medio…

OÍDO: ¡Demasiada información, ustedes dos! Gracias… Yo siento a la chica reír y decirle cosas agradables a Bryner. La voz de ella no resulta tan agradable, pero a Bryner parece gustarle a pesar de todo. Realmente le gusta cuando le habla y que le diga, especialmente, lo que le ha dicho dentro del sueño. Alguien acaba de tratar de dirigirse a ellos dos; era un varón joven. Pero al ver lo que pasaba se alejó.

VISTA: Más o menos lo vi. Llevaba ropa gris y una corbata negra. Era un joven que Bryner recuerda de otro tiempo, pero que creo que vos, Oído, tenés más identificado que yo.

OÍDO: Su voz la escuché, pero podría ser de muchas personas en particular. Lo único que puedo identificar es que era algún compañero de quinto año de Bryner, alguien que está guardado en la memoria inconsciente de Bryner, igual que este lugar, igual que la muchacha, igual que el beso, igual que el cuerpo de alguien más, que ha sido adaptado al personaje de esta muchacha, quien es real dentro de los recuerdos más recientes de Bryner, por parte de nuestra magnánima jefa, la mente. El inconsciente poderoso del cual formamos parte, en este momento. ¿Y qué pasa ahora?

INTUICIÓN: Si me permiten una interrupción, Bryner dentro del sueño está consciente que nunca ha tenido roces de este tipo con ella en su mundo consciente. Y sí, Bryner ha disfrutado mucho lo que ha vivido en este sueño.

TACTO: Gracias, Intuición… Bueno… El sueño cambió. Siento que estamos… Em… Bryner está, sentado con esta muchacha en pupitres… en el mismo lugar. Siento la madera cubierta de plástico del pupitre de estudiante bajo los brazos de Bryner y una barra fría y metálica al lado de su pierna derecha. Siento las manos de Bryner unidas a las de esta chica. Son cálidas, suaves y juveniles. Lleva anillos… Bryner acaricia el cabello de la muchacha. Es tan suave y liso… es largo… está amarrado en una cola de caballo. Se abrazan en el pupitre… Ambos están en diferentes pupitres. Ella acaricia la cabeza de Bryner y Bryner siente su aliento cerca de su oreja… ¡Oído!

OÍDO: Le susurró algo en la oreja. OMG. Lo que le dijo es que… – zzz zz zzzz

¿Qué le dijo?

Ah, las maravillas de la mente humana… maravillas que a veces no somos capaces de explicar desde un punto de vista objetivo. A veces soñamos cosas que no somos ni un poco cercanos a comprender. Dentro del yermo e incierto mundo de los sueños vivimos cosas y momentos que quizás sí sucedieron en nuestro día consciente, pero que no precisamente ocurrieron en una secuencia coherente en espacio, tiempo, momento y circunstancia. Lo que esa persona haya expresado en ese sueño nunca lo hemos de saber, ya que una vez más lo consciente le ganó la batalla a lo inconsciente y no dejó a la mente continuar con su creativa realización romántica novelesca. Debo admitir que soy un enamorado… expresé anteriormente que con estos lindos ojos color miel, he sido capaz de ver, dentro de mis posibilidades, cosas que me han maravillado, que me han enamorado, que me han extasiado. Y esa persona es una de ellas. Pero no solo lo que he visto es lo que me ha impactado de ella. Es lo que he vivido, los momentos que llevo guardados en mi mente, en mi inconsciente. Y no es un secreto para nadie que muchas veces, en los sueños, nuestra mente reproduce nuestros más profundos deseos. Y este sueño, como tal, siento que fue uno de ellos. Sí, sí, nosotros soñamos igual que todas las personas, porque la mente no entiende de diferenciaciones sociales o físicas cuando está en su estado natural inconsciente al dormir. Lo que cambia es la forma en la que la mente reproduce el sueño. Sé que yo aún puedo ver un poco, pero igual no cambia el sueño para una persona ciega total… lo único que tal vez puede variar es que el personaje “Vista” no se hace presente en ellos. Y la mente, ah la mente tan poderosa. Si por ella no fuera, no sería nada posible. Y es con eso con lo que quiero proseguir.

¿Qué hay de lo subconsciente y de la mente?

Para alguien como yo, lo que vive en mi subconsciente es quizás aquello que requiere de un poco más de explicación. Yo lo llamo subconsciente, pero también me gustaría llamarlo inteligencia o sagacidad… lo que algunos llamarían, un sexto sentido. En fin, lo que hay en mi mente. No pretendo saber mucho de psicología. En realidad no sé nada… de seguro he errado con el concepto de consciente, inconsciente y subconsciente en este escrito y los he mezclado todos en una ensalada de confusiones psíquicas. Pero al puerto que pretendo llegar con todo esto es que hay un sentido, ajeno pero complementario a los demás sentidos físicos, que es un acompañante fiel e indispensable en la vida de un ciego. Y lo voy a explicar de la misma manera. Ya ustedes lo vieron intervenir anteriormente en el sueño.

¿Cómo? ¿Explicarlo?

Dejando que el mismo sentido se explique a sí mismo… él tendrá mucho qué enseñarle a la gente… así como cada día instruye y forma a los sentidos comunes, a la Vista, al Oído, al Tacto, y al gusto…

OÍDO. Vamos, Bryner, vamos. Alrededor parece no haber mucha gente. Se oyen vehículos pasando al frente, vienen de tu derecha y de tu izquierda. Hay mucho ruido de carros. Demasiado. Es un poco confuso…

INTUICIÓN. Por medio de la presente informo, mi señor, que existen dos opciones posibles al momento, basados en la información que envía de forma instantánea nuestro estimable oído. Procedo a describirlas: 1. Cruzar la calle por medio de la ayuda proporcionada por algún transeúnte cercano o 2. Cruzar la carretera tomando en cuenta los parámetros auditivos que el estimable oído nos pueda proporcionar y, desde luego, tomando la decisión basados en lo que yo, personalmente, pueda recomendar. Además de la información que nos brinde también la Vista.

OÍDO: Corroboro que no hay mucha gente a nuestro alrededor, porque no oigo voces, ni pasos, ni respiraciones o conversaciones, nada de pregoneros o de vendedores. Y las voces que oigo las oigo muy lejos.

INTUICIÓN: Calculo, con respecto a la información auditiva proporcionada por nuestro estimable Oído, mi señor Bryner, que esas voces se encuentran más o menos a más de 50 metros de distancia, en línea diagonal izquierda a nosotros. Entiéndase, al otro lado de la calle. ¿Qué otra información existe, Oído?

OÍDO: Siguen pasando carros, vienen de la derecha y de la izquierda.

INTUICIÓN: Eso es un poco escueto y repetitivo. ¿Algo más?

TACTO: Algunos carros echan humo caliente… mmm. La mano del bastón está sudada.

OLFATO: Sí, y ese humo apesta. Además, hay una venta de pollo frito cerca. Hummm… Pero también huele a weed.

VISTA: Jajaja… weed, dice… Qué lindas las luces que emiten los focos de los carros, parecen un par de ojos incandescentes y blancos que nos miran desde la oscuridad y se mueven en todas direcciones, aunque algunas son muy fuertes. Ah, mirá, ahí está el poste de alumbrado público al frente. Ojo. Y ya está anocheciendo…

GUSTO: ya se le acabó el sabor de menta al chicle. Solicito permiso para escupir.

INTUICIÓN: Silencio, ¡por favor! ¡Atentos! Oído, cuando sienta que no vienen vehículos de ninguna dirección o que si alguno se acerca, pero a una distancia considerable calculando el espacio, tiempo y velocidad, y que usted juzgue prudencial para que las habilidades motoras actúen lo más rápido posible, puede proceder a enviar la orden de movimiento, para que Motogruesa y Motofina procedan. Vista, por su parte, favor corrobore que las luces de los faros que vea tanto a la derecha como a la izquierda se encuentren bastante lejos o, en su defecto, que no las hayan. Si estas dos órdenes se cumplen a cabalidad, podremos cruzar tranquilamente. Antes, no.

OÍDO: Entendido.

VISTA: Copiado.

Oído: Escucho mermar el tráfico al frente… De hecho, ya no pasan vehículos y lo único que escucho es algo que parece ser un bus viniendo de la izquierda. Viene lento. Hizo una parada como a 50 metros de distancia. Sin embargo, el sonido de su motor me dificulta percibir el lado derecho de la calle, de donde no sé si vienen vehículos.

VISTA: En efecto, los focos del bus están al lado izquierdo, grandes, redondos y borrosos. Es uno de los buses nuevos; tiene esa luz rojiza en la parte superior frontal, justo encima de los focos y el parabrisas; siempre me han parecido algo así como mineros de grandes ojos brillantes y linternas rojas en sus gorras… Bueno, algo así es la idea que tengo de cómo se ven los mineros. En fin… Al lado derecho no veo focos… percibo las luces rectilíneas de los fluorescentes de fuera del supermercado ubicado en la esquina que se encuentra hacia la derecha, diagonal a nosotros. Al frente, la luz del poste de alumbrado público. Y ningunos faros viniendo de la calle que hay al frente.

INTUICIÓN: Mmm. Si nos basamos en esos datos, es ahora o nunca.

OÍDO: Ciertamente. Favor, cruzar ya. El bus sigue parado; lado derecho aparentemente despejado.

VISTA: Autobús confirmado, detenido… ¡Lado derecho despejado! ¡Nada ahí! Vamos, ¡ya!

OÍDO: ¡Rápido! El motor del bus se está poniendo en marcha, pero todavía no ha pasado a segunda. ¡Vamos ya!

INTUICIÓN: Orden doble recibida. Hora de moverse, rápidamente.

MOTOFINA: Mano derecha firme, instrumento de rastreo inferior en funcionamiento.

MOTOGRUESA: En marcha rápidamente.

TACTO: Estoy atento al bastón, o como lo llamó Motofina, instrumento de rastreo inferior; atento también a la planta de los pies. Bastón percibiendo el relieve del caño frontal, cuneta, acera. Poste al frente. Pies percibiendo cuneta, ahora acera. Todo en orden.

INTUICIÓN: Todo ha salido perfecto. Gracias por su colaboración, a todos. Vista, yo digo que los mineros sí se deben de ver así, porque he leído descripciones de cómo se visten y sé que usan focos en sus gorras para ver en la oscuridad. Sí, Gusto, es asqueroso el sabor de ese chicle, pero espere a llegar a la casa para escupirlo. Y no, no va a haber pollo frito hoy, dicen en el estómago que hay gastritis.

¿Complicado?

Ciertamente es complicado. Y ciertamente hay que decir, estimables lectores, que todo esto pasa en segundos, segundos que son vitales para la independencia de un organismo careciente del sentido de la vista o, que al menos, no lo posee en su totalidad. Es verdad, y con esto queda evidenciado, que la concentración, la coordinación de los sentidos y la intuición son grandes complementos para desenvolverse en el entorno que nos es inamistoso de cuando en cuando. Y hay que admitir también que, probablemente, el más importante de todos estos sentidos es la intuición, ya que sin ella uno no podría, simplemente no sería capaz, de desarrollar las habilidades que algunos, ojo, algunos ciegos desarrollamos. Sí, es cierto, tristemente existen en la actualidad personas con discapacidad visual que no poseen un alto sentido de la independencia y, por tanto, su capacidad de coordinar sus sentidos es frágil y se vuelven vulnerables al entorno. No obstante, si a lo anterior le sumamos el sentido de la orientación que algunos poseemos, es decir, la capacidad de orientarse de una forma aceptable en una ciudad o pueblo que ya es más o menos conocida para el ciego, tendríamos un gran número de habilidades que, como decía al principio, son casi que de seres inhumanos… o, mejor dicho, extraterrestres. Pero no, no somos superhéroes; somos personas que se deben adaptar al entorno y que, si fallan en hacerlo, les es demasiado difícil poder llegar a alcanzar una vida “normal” en este mundo visual.

Corrijo lo dicho: difícil sin duda es sobrevivir el entorno para alguien cuyos sentidos yacen limitados en la pequeña inmensidad de su existencia, mas, como si por gracia divina fuese, existen maravillas de la naturaleza en las que desde esa pequeñez se puede desarrollar un sinfín de habilidades y cualidades dignas de seres insólitamente extraordinarios con las cuales se hace posible sobrevivirlo.

 

NOTA: El autor de esta entrada, o sea yo, Bryner Villalobos, padece de retinosis pigmentaria o retinitis pigmentosa, una enffermedad visual que crea ceguera parcial.

Consiste en la muerte de dos células indispensables e irregenerables que residen en la retina: conos y blastones. Estas células son encargadas de enviar la información de color y claridad a la mente, por lo que la forma en la que veo es limitada totalmente en la noche, percibiendo solo la fuente directa de luz. Además, al morir estas células, el campo visual, o entiéndase vista periférica, se disminuye. Por este motivo, mi vista es solamente central, como si se viera por un tubo. Como la enfermedad es degenerativa, el diagnóstico futuro a largo o corto plazo es de ceguera total. Además, como cada caso es diferente, la retinosis se puede dar de forma contraria, o sea, que la persona solo tenga vista periférica y no central, como si usted viera todo el tiempo con un estorbo en el centro de su vista. En mi caso, además de padecer de retinosis, padezco de meopía crónica y astigmatismo.

Aún los avances científicos no han llegado a alcanzar una forma confiable de tratar la retinosis. Los únicos procedimientos que existen son riesgosos y muy costosos.

 

Existen muchos tipos de cegueras. Por tanto, por favor, no juzgue si de repente una persona con bastón pareciera que ve.

 

Gracias por leerme.


 

“Just because a man lacks the use of his eyes doesn’t mean he lacks vision” Stevie Wonder.

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