Soy una chica invisible

Para las personas con discapacidad, la discapacidad es muchas veces percibida como un vehículo de invisibilización social. Las personas con discapacidad nos sentimos (yo mismo soy una de ellas) como seres que simplemente no existimos, en muchos ámbitos de nuestras vidas: lo social, familiar, laboral, académico, cultural, religioso, etc. es en estos ámbitos en los que la discriminación, producto de miles de años de prejuicios y estereotipos contra nosotros, aflora y se convierte en una realidad que muchas personas simplemente ignoran .

Es difícil para una persona que no padece de ninguna discapacidad comprender lo que uno siente, cada día, a cada hora, a cada minuto, cuando ves que a pesar de tu esfuerzo, solo encuentras puertas cerradas. Pero en este punto yo me hago la pregunta: ¿Realmente yo soy la persona con discapacidad?

Hoy les comparto la traducción de una entrada de un blog de una amiga mía, inglesa, Holly (@Holly1994), quien es actualmente estudiante en la Universidad de Coventry, con la finalidad de reproducir lo que expresaba anteriormente en la introducción de esta entrada. Esto de la invisibilización va más allá de algo social; llega a traspasar fronteras personales, psicológicas, sentimentales. Esto, desde nuestro punto de vista, tiene que acabar. Holly lo pretende representar desde su punto de vista como mujer joven, estudiante con discapacidad visual; es su enfoque.

La invisibilización substancial de un ser humano que es igual que todos los demás. A continuación.


No me ves ahí de pie, a tu lado. Hay aire en donde mi piel debería estar, mis huesos son inexisttentes. No corre sangre por mis venas y carezco de corazón alguno que bombee vida a mi cuerpo, así como de pulmones que respiren aire y me sostengan.

Esto es falso.

Siento mi cuerpo presente, mis extremidades son muy pesadas. El espacio que ocupo lo siento muy amplio, porque no debería estar aquí, no merezco estar aquí. Y tú, en mi gran totalidad, me puedes ver también muy claramente, puedes ver la forma en la que no enfoco tu rostro, mi mano derecha sobre el arnés de un perro que siempre está a mi lado. Puedes escuchar mi pregunta, que solicita me leas el número de aula, y lo haces.

Pero luego me olvidas. Olvidas todas aquellas cosas que me hacen humana: mi cabello, mi piel, mis huesos… Olvidas que hay sangre dentro de mí, que si tan solo cortara la palma de mi mano esta empaparía mis dedos y teñiría mi ropa.

Y olvidas estas cosas porque, realmente, para tí soy más bien invisible. Todo el espacio que ocupo, las preguntas que te hago, la forma en la que no te miro, son los despojos de una persona. Y hablas de mí como si no estuviera ahí, porque realmente no debería estar. Yo no importo; mis sentimientos, si es que aun los tengo, no valen nada para tí.

Y nadie te dirá que esto está mal. Que soy humana. Que siento dolor y sangro, y que me asusto de lo insegura que me siento tan a menudo. Justificarán tu comportamiento llamándolo ignorancia. Te otorgarán así la humanidad que tú me arrevataste.

Y también olvidarán que soy una chica. Me harán invisible.

Fuente

Scott-Gardner, Holly. “I am an Invisible Girl”. 8 de febrero de 2016, Catch These Words. http://catchthesewords.com/i-am-an-invisible-girl

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