Canción de Marimba

¿Cómo no inmutarse ante tal canto pampero, oh dulce Marimba?
si desde la cuna me cantas con tu alegría
y en mi corazón siempre te llevo, como si fueses mi vida;
pues mi vida sí eres, oh dulce Marimba,
sin tu canción no sonrío, fenece mi alegría.

De tu tierra yo soy, de tu pueblo yo vengo,
como un cántaro de agua, fresco por dentro,
hirviendo por fuera;
como tú misma bajo las manos de aquel ejecutante, prodigio musical,
que vibrar te hace por dentro,
y por fuera con entusiasmo te hace cantar.

De aquella tu tierra, mi tierra, su Sol rojo siempre entona,
Canciones que solo tú asemejas, cuando el campesino baila,
Cuando el queso madura y el coyol vino añeja.

Playa Avellanas en La Cruz - Guanacaste

Sus sabanas aún corro, sus playas aún inundan
Con sus olas mis sueños, con su arena mis faltas.

Sus frondosos árboles, a mi cansancio una feliz tregua aguardan,
De aquel Sol que a veces canta coplas hermosas, pero que por dentro la sangre escalda;
Aguardan descanso y guardan mi alma, al igual que a sus pampas,
Y a cada visión suya, de ilusiones llenan mi alma.

Árbol de Guanacaste

Y cada vez que en la tarde al horizonte yace la estrella magna,
Y tú, oh mmarimba, con tu tremor me encantas,
Yo anhelo a Guanacaste, como un hijo a su madre ama.

Atardecer en Guanacaste

Las imágenes usadas en esta entrada no son de mi propiedad, mas han sido tomadas del dominio público.

Back To Top
Ir a la barra de herramientas